La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) de la Organización Mundial de la Salud, distingue entre las funciones del cuerpo (fisiológico o psicológico, visión) y las estructuras del cuerpo (piezas anatómicas, ojo y estructuras relacionadas). La debilitación en estructura o la función corporal se define como participación de la anomalía, del defecto, de la pérdida o de otra desviación significativa de ciertos estándares generalmente aceptados de la población, que pueden fluctuar en un cierto plazo. La actividad se define como la ejecución de una tarea o de una acción. El CIF enumera 9 amplios dominios del funcionamiento que pueden verse afectados:
- Aprendiendo y aplicando conocimiento
- Tareas y demandas generales
- Comunicación
- Movilidad
- Cuidado en sí mismo
- Vida doméstica
- Interacciones y relaciones interpersonales
- Áreas importantes de la vida
- Vida de la comunidad, social y civica
La visión que se le ha dado a lo largo del siglo XX estaba relacionada con una condición considerada deteriorada respecto del estándar general de un individuo o de su grupo. El término, de uso frecuente, se refiere al funcionamiento individual e incluye discapacidad física,discapacidad sensorial, discapacidad cognitiva, discapacidad intelectual, enfermedad mental o psicosocial y varios tipos de enfermedad crónica.
Por el contrario, la visión basada en los derechos humanos o modelos sociales introduce el estudio de la interacción entre una persona con discapacidad y su ambiente; principalmente el papel de una sociedad en definir, causar o mantener la discapacidad dentro de esa sociedad, incluyendo actitudes o unas normas de accesibilidad que favorecen a una mayoría en detrimento de una minoría.
También se dice que una persona tiene una discapacidad si física o mentalmente tiene una función intelectual básica limitada respecto de la media o anulada por completo.
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¿Quiénes son?
Son personas que sufren algún tipo de discapacidad física o sensorial (parálisis cerebral, paraplejia, ceguera, sordera, u otras) y que necesitan algún tipo de ayuda para realizar las actividades de su vida cotidiana.
¿Cómo ayudarles?Los proyectos están encaminados a mejorar la calidad de vida de los discapacitados, facilitando su autonomía personal y la integración en su medio habitual. Normalmente la labor de los voluntarios se centra en tareas de acompañamiento y apoyo dirigidos a lograr su integración social y laboral. Por ejemplo: ayudar a un joven a seguir adecuadamente sus estudios (llevarle a la Universidad, facilitarle apuntes cuando no pueda acudir a clase...), acompañar a una persona paralítica a dar un paseo, realizar actividades de ocio y tiempo libre los fines de semana, etc. También existen programas que intentan cubrir carencias específicas: transporte adaptado, ayudas técnicas (sillas de ruedas, adaptación del domicilio), ayuda a domicilio complementaria o tratamientos en centros especializados.
¿Qué perfil de voluntario buscan?En general, personas adultas con una cierta estabilidad que les permita dedicar el tiempo suficiente de una forma continuada. Otras características a valorar en el voluntario son la paciencia y la ternura, siempre sin caer en la condescendencia innecesaria.
¿Qué formación se necesita?Es necesario conocer los distintos tipos de discapacidad física que existen, así como la forma en que afectan a la vida diaria de las personas. Por ejemplo, con personas encamadas o en silla de ruedas son necesarias unas habilidades que podemos aprender en la propia organización.
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