A nuestro país llegan continuamente inmigrantes procedentes de países en vías de desarrollo buscando trabajo para mantener a sus familias. Desde 1999, la población inmigrante de España ha ido creciendo exponencialmente. Las personas en esta situación deben enfrentarse a problemas como el desconocimiento del idioma, la falta de documentos legales (enfrentándose diariamente a la deportación) la xenofobia, la marginación, la explotación, etcétera.
¿Cómo ayudarlos?
En la mayoría de los casos, la ayuda consiste en proporcionarles asistencia para que puedan acceder a los derechos básicos de los que carecen por falta de documentación:
Acogida y asistencia urgente a los inmigrantes recién llegados en condiciones traumáticas.
Asesoramiento legal: tramitación de permiso de residencia, derechos y obligaciones de sus contratos, consultas sobre la solicitud de asilo, etc.
Atención socio-educativa: cursos de alfabetización o de castellano/catalán/gallego/euskera para extranjeros, apoyo escolar para hijos de inmigrantes.
Programas de inserción laboral: formación y orientación en la búsqueda de empleo.
Orientación en la búsqueda de alojamiento de urgencia.
Orientación de acceso a servicios públicos: sanidad, educación y servicios sociales. Cuando este acceso no es posible suelen existir programas paralelos a cargo de determinadas organizaciones de voluntariado, sobre todo en el ámbito de la salud.
Esto nunca significa hacerles renunciar a su cultura, significa acogerlos en la nuestra y apoyarlos para que se integren pero respetando su historia anterior.
En el caso de refugiados y desplazados, las organizaciones de voluntariado pueden hacerse cargo de los grupos acogidos en España y proporcionarles atención y asistencia durante el tiempo que dure su estancia en nuestro país.
El voluntario también podrá participar en las campañas de sensibilización y los programas de emergencias humanitarias organizados por las organizaciones de voluntariado, que se ponen en marcha a raíz de conflictos armados y catástrofes naturales para auxiliar a la población desplazada.
Ser voluntario también significa participar en la construcción de una sociedad más abierta, tolerante y menos racista promoviendo valores positivos del intercambio cultural, a través de charlas en colegios, coloquios, fiestas de solidaridad, jornadas de denuncia, manifestaciones, etc.
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